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La historia de los “libros prohibidos” de Castellón

Fecha 26 de julio de 2018

Concejal de Cultura sosteniendo uno de los famosos libros

Hoy venimos a hablaros de una historia, cuanto menos, curiosa. El comienzo se remonta al pasado verano de 2016, cuando fueron encontrados en el almacén municipal de La Plana (Castellón) más de 60.000 libros de valor significativo.

Dentro de este elevado número, se descubrieron 560 ejemplares titulados “Las calles de Castellón” y escritos en 2002. Estos pertenecían a un tal José Luis Gimeno, ni más ni menos que el alcalde de la ciudad por entonces.

Los libros no llegaron a ver la luz tal y como deberían, puesto que a los pocos días de salir a la venta, el consistorio lo retiró por una serie de motivos como la inclusión de “frases poco afortunadas que exaltaban aspectos como la dictadura franquista, la figura de Franco u otros personajes relacionados con aquella época de la historia española”.

Desde aquel momento, el asunto quedó olvidado hasta el ya mencionado verano del año pasado. Es durante ese tiempo cuando la Consejería de Cultura decidió destruir los libros para su reciclaje.

El destino que le aguardará a la obra de Gimeno no será otro diferente al de cualquier papel inservible, independientemente de la calidad literaria que ostente.

A estos, se le unirán otros 4.000 escritos calificados como en “mal estado” pertenecientes a Bernat Artola, uno de los poetas más conocidos de todo Castellón. Respecto al resto de publicaciones, se ha decidido poner en valor público, siempre y cuando se encuentre en condiciones óptimas para su consumo.

Como final a este relato, hay que señalar que los amantes de la lectura podrán acceder digitalmente al “tesoro” encontrado. ¿El cuándo? El actual gobierno de la ciudad aún no se ha pronunciado al respecto sobre las fechas de salida. Parece ser que habrá que esperar un poco más.

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Emiliano Garcia Lopez

Hay que tener muy mal genio, por no decir otra cosa, para catalogar la CULTURA según un criterio particular, en el que los libros valen más o menos según quién los lea. Yo creo que todos los libros son cultura, hay que leerlos todos, y extraer las conclusiones pertinentes según tu forma de pensar, en definitiva, esa es la única manera de enriquecer el pensamiento. Abomino del pensamiento único y de quien lo ostenta. Eso es pobreza cultural.