Cursó Magisterio y tras un breve período poco edificante en la burocracia, regresó más motivado hacia la enseñanza a la que ha dedicado toda su actividad profesional posterior. La Literatura siempre ha quedado relegada a su pesar en momentos robados de durabilidad variable y nunca profesionalizados en tiempo y lugar reglados. Hacia los diecisiete se bautizó en el enganche literario que esta dedicación iba a representar en su vida posterior. Empezó en la poesía que abarcó hasta los veinte años cuando descubrió que los versos no cubrían su necesidad expresiva y se sumergió en el universo más amplio de la narrativa. Tiene en su haber pequeños relatos como El germen de la codicia, novela de espionaje como Convocatoria en Cibeles, novela social como Palabra de ley o Nacido Adulto, un poemario y dos libros publicados, Mi ciudad provinciana y Los años irredentos.




