Me llamo Encarna Díaz y he tenido la suerte —y el coraje— de nacer dos veces. La primera fue el 1 de abril, en Cáceres, con la vida entera por delante. La segunda, mucho más silenciosa y transformadora, llegó el 1 de noviembre del 2022, al despertar en una UCI después de haber estado al borde del abismo.
Puedo decir, con la voz llena de gratitud, que tuve una infancia maravillosa, y una adolescencia en la que mi mochila se llenaba de ilusiones, sueños y ganas de descubrir el mundo. Siempre he sido una amante de aprender, de conocer, de crecer a través de las personas, los lugares y las experiencias.
Hoy, después de una travesía que ha marcado mi cuerpo y mi alma, siento la necesidad -y la decisión- de disfrutar la vida en toda su plenitud.
Porque vivir, ahora lo sé, es un regalo que no se puede dar por hecho. Y estoy aquí, con el corazón más abierto que nunca, para agradecerlo.




