Formada en el ámbito científico y con una sólida base humanista, aborda la historia europea como un espacio continuo de poder, fe y violencia, donde las decisiones políticas penetran en los cuerpos y en las conciencias.
Con un dramatismo heredero de Alexandre Dumas, la severidad política de Maurice Druon y una introspección meramente tolstoiana bañada en la voz mordaz de la autora; su narrativa resquebraja la cuarta barrera para enfrentar al lector, quien se mancha las manos de sangre y de hollín con el pasar de cada página.




