Cómo realizar la revisión de una novela

Cómo realizar la revisión de una novela

El 24 de diciembre de 2019 | 0 Comentarios

Si has llegado hasta aquí es porque has terminado el primer borrador de tu novela y quieres saber cómo hacer una revisión efectiva para que todo quede perfecto. Aunque es una tarea que puede parecer pesada y tediosa, es fundamental para que puedas dar por finalizada tu obra.


¿Qué orden hay que seguir para realizar la revisión?

Saca una copia impresa de tu trabajo, coge un lápiz y una libreta y lee tu novela detenidamente. En esta fase aún no vas a modificar el texto directamente, de lo que se trata es de que puedas ir realizando anotaciones sobre lo escrito, sobre los márgenes… y que a su vez tengas donde anotar comentarios más extensos sobre algún pasaje o personaje, por ejemplo.

Este proceso de análisis es necesario antes de lanzarte a publicar tu novela con el objetivo de encontrar posibles problemas que no detectaste durante la redacción del libro y buscar soluciones efectivas. Posiblemente durante el proceso de escritura hayas centrado tu trabajo sobre bloques o capítulos sueltos de tu novela, que posteriormente has ido engarzando dentro de un esquema general. Por este motivo, es importante que revises la obra como un todo y de principio a fin y que no te centres solo en partes concretas.

El proceso de revisión de una novela suele constar de 5 fases, que van desde la revisión de la estructura hasta el borrador final, pasando por las fases de reescritura, segundo borrador y segunda revisión. Vamos a ver cada fase con más detalle.


Fases uno: Revisión estructural

Revisión novela

Aquí deben ir todos los cambios sustanciales que tienen que ver con la trama de tu novela: como la evolución de los personajes, el orden de las escenas, la tensión o el ritmo con el que narras.

1) Argumento

Analiza todo el argumento en cada escena y vigila si es lo que estabas buscando o si transmite lo que querías expresar al principio. Para ello puedes plantearte varias preguntas: “¿Cómo evoluciona el argumento?”, “¿Están los eventos narrados en orden?”, “¿Existe tensión y momentos de calma?”, “¿Se resuelven todos los hilos correctamente?” y “¿Cada evento tiene el peso que merece?”.

Si logras resolver satisfactoriamente todas estas preguntas, entonces tu novela va por muy buen camino. Si no es así, no te preocupes, aún estás a tiempo de hacer las modificaciones necesarias para conseguirlo. Es imprescindible que el argumento de tu novela fluya correctamente desde el comienzo hasta el final y que todas las escenas se encadenen correctamente.

2) Giros de argumento

Los giros de argumento tienen un peso fundamental en el desarrollo de cualquier novela y permiten que la lectura no sea plana o previsible. Un buen giro argumental puede atrapar al lector en nuestra trama y hacerlo permanecer pegado a nuestro libro hasta el final. Es importante saber si nuestra novela tiene uno o varios giros argumentales y si están bien planteados con la estructura general de la obra.

3) Personajes

Los personajes tienen una importancia capital en cualquier novela. De hecho, uno de los criterios para diferenciar un relato extenso frente a una novela corta es detectar si el motivo de la historia recae en contar un suceso (en el caso del relato), o cómo un personaje evoluciona interiormente desde una estado inicial hacia otro final (en el caso de la novela).

Terry Eagleton, un crítico y teórico literario muy reputado, defiende que un relato cuenta la historia de un suceso sin prestar mayor atención a los personajes que la justa y necesaria. Por su parte, en una novela asistimos a un cambio profundo psicológico de los personajes. Desde obras como Crimen y castigo o Ana Karenina, el tratamiento de los personajes en la narrativa moderna se ha convertido en un aspecto crucial.

El personaje o los personajes principales, evolucionan a lo largo de una serie de sucesos o circunstancias que los hacen cambiar. Resulta fundamental que esta evolución sea natural y creíble para el lector. Si los personajes no son verosímiles no podrán generar una trama coherente capaz de cautivar a un lector experimentado.


Fase dos: Planteamiento de la reescritura

Crea un esquema que te ayude a aplicar los cambios necesarios que has detectado en la primera revisión. Normalmente estos cambios se plantean por capítulos o escenas. Algunas aplicaciones, como el caso de Scrivener, tienen integrado un sistema que te ayudará a gestionar de manera muy cómoda todos los cambios a realizar. Por ejemplo, podrás marcar el estado en el que se encuentra cada capítulo o escena (primer borrador, reescritura, segundo borrador, etc.) y a su vez incorporar la información acerca de los cambios a realizar (por ejemplo: mejorar la presentación de un personaje, incorporar detalles sobre un lugar, etc.).

Por supuesto, este proceso se puede realizar también con otras aplicaciones de escritorio (Microsoft Word, etc.) y móvil (Evernote, Jotterpad, etc.), así como tradicionalmente con una simple libreta y un lápiz.

Es importante tener en cuenta que cada uno de ellos debe tener la información necesaria para aplicar los cambios que hayas estimado oportunos, así como el título, descripciones de lo que ocurre, quién participa y toda la información que sea necesaria.

Una vez tengas todo bien estructurado, aplica los cambios y reescribe todo de la mejor forma posible. Intenta no olvidar nada si no quieres tener que volver a hacerlo de nuevo.


Fase tres: Segundo borrador

Lo más normal es que hayas escrito pasajes que no encajen a la perfección y que, por tanto, tengas que reescribirlos de nuevo. Ten en cuenta que la base ya está desarrollada y que solo necesita algo más de trabajo para que sea coherente con toda la obra. Llega el momento de utilizar el conocimiento que tienes de tu novela para conseguir modificarlos de forma que encajen correctamente en la estructura global.

Toma cada una de las escenas y añade los cambios que creas necesarios. Recuerda que estás trabajando sobre una base ya escrita, de modo que de lo que se trata es de que la lectura fluya armoniosamente. Es importante evitar frustrarse y tratar de conseguir el mejor resultado posible.


Fase cuatro: Segunda revisión

Intenta dejar unas semanas para despejarte antes de empezar la segunda revisión. Debes tomar distancia, así conseguirás que la lectura sea lo más objetiva posible. Esas dos o tres semanas de distancia son más importantes de lo que pudieras pensar. Cuando vuelvas a leer tu novela debes situarte en el lugar de un lector anónimo y experimentar la obra como él la leería, en la medida de lo posible.

Utiliza los esquemas empleados anteriormente. El objetivo es ver si los cambios que has hecho sobre tu novela han conseguido los resultados que realmente querías. Si hay algún capitulo, pasaje o escena que necesite una reescritura, simplemente anota los cambios a realizar y hazlos. Este proceso no debe de llevar tanto tiempo como el transcurrido en la fase I, II y III.


Fase cinco: Revisión final

Esta es la última revisión y la más intensa de todas, en la que necesitas estudiar cada frase para encontrar posibles fallos que se hayan pasado y dictaminar si la estructura final es la indicada. Se supone que en las revisiones anteriores has pulido tu historia y no deberías añadir demasiada información pero sí vigilar la forma en la que te expresas.

Es posible que hayas estado tan centrado en contar la historia que no hayas prestado la atención necesaria sobre la gramática y la sintaxis. Ten mucho cuidado con los errores gramaticales y de escritura ya que hacen que los lectores no se sientan cómodos con tu novela y que no la valoren como se merece realmente. Ha llegado el momento de leer con detenimiento cada frase, a fin de estar seguro de que no se haya pasado ninguna errata por omisión.

Escribir una novela es un proceso apasionante, pero también exige lo mejor de cada uno de nosotros. Si haces concienzudamente la revisión de tu novela podrás confiar en tu manuscritos y encaminar con mayores garantías el camino de su publicación.

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